
¿Está funcionando correctamente el control financiero de tu empresa?
Una empresa puede crecer, aumentar su facturación y mantener una buena posición comercial y, sin embargo, empezar a acumular debilidades en sus procesos internos. El problema es que muchas de ellas no se hacen visibles hasta que provocan errores contables, pérdidas económicas o dificultades para conocer con precisión qué está ocurriendo en el negocio.
Los sistemas de control interno permiten establecer procedimientos para supervisar las operaciones, proteger los recursos, reducir riesgos y mejorar la fiabilidad de la información financiera. A medida que una compañía aumenta su dimensión y complejidad, estos controles también deberían evolucionar.
Detectar a tiempo que determinados procedimientos han dejado de ser suficientes permite actuar antes de que una incidencia puntual se convierta en un problema recurrente.
Detectar a tiempo una debilidad permite actuar antes de que se convierta en un problema recurrente.
7 señales que pueden indicar problemas de control interno
1. Los errores contables aparecen de forma recurrente
Un error aislado puede producirse en cualquier organización. Cuando las mismas incidencias aparecen repetidamente en cierres, conciliaciones, facturas o registros contables, conviene analizar si el origen está en el propio procedimiento. Corregir el dato resuelve el problema inmediato; identificar por qué se produce permite evitar que vuelva a ocurrir.
2. La información financiera llega tarde
La dirección necesita información actualizada para tomar decisiones. Si conocer la tesorería, los márgenes, las desviaciones presupuestarias o determinados indicadores requiere demasiado tiempo, puede existir un problema en los circuitos de información.
3. Existe una dependencia excesiva de determinadas personas
Cuando una única persona concentra la autorización, ejecución y supervisión de determinadas operaciones, aumenta el riesgo de errores y dificulta su detección. La adecuada separación de funciones constituye uno de los principios básicos del control interno.
4. Las conciliaciones y comprobaciones se acumulan
Conciliaciones bancarias pendientes, saldos antiguos sin revisar o diferencias que se trasladan de un mes a otro son señales que no deberían normalizarse. Estos controles permiten detectar discrepancias y confirmar que la información registrada coincide con la realidad.
5. Los procedimientos existen, pero nadie sabe si se cumplen
Disponer de manuales, políticas o circuitos de autorización no garantiza que funcionen. Un control es útil cuando está correctamente diseñado y, además, se aplica de manera efectiva.
Un control es útil cuando está correctamente diseñado y se aplica de manera efectiva.
6. Dirección y contabilidad manejan cifras diferentes
Si distintas áreas trabajan con datos que no coinciden, es importante determinar qué información es correcta y por qué existen diferencias. La falta de una fuente fiable puede afectar a decisiones sobre inversión, financiación, contratación, costes o rentabilidad.
7. La empresa ha crecido, pero sus controles siguen siendo los mismos
Procesos que funcionaban correctamente en una pequeña empresa pueden resultar insuficientes cuando aumentan el número de operaciones, empleados, centros de trabajo o sociedades. El control interno debe evolucionar al mismo ritmo que la organización.
El control interno debe evolucionar al mismo ritmo que la organización.
¿Qué aporta una revisión independiente?
Una revisión de control interno permite analizar cómo funcionan realmente los procedimientos de la empresa, identificar puntos débiles y valorar si los controles existentes son adecuados. No se trata únicamente de detectar errores, sino de comprender por qué pueden producirse y establecer mecanismos que ayuden a prevenirlos o identificarlos con mayor rapidez.
En Law & Tax Auditors realizamos revisiones de control interno adaptadas a la dimensión, actividad y necesidades de cada organización. Una visión profesional e independiente puede ayudar a reforzar procesos, mejorar la calidad de la información financiera y proporcionar a la dirección una mayor seguridad en la toma de decisiones.
Cuando la necesidad se extiende al conjunto de las cuentas, puede resultar adecuado valorar una auditoría de cuentas voluntaria o una auditoría de cuentas anuales.